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Primer Congreso Nacional de Pediatría Conapeme, este congreso se llevara acabo en Acapulco.

Los temas a tratar es la Uso de Drogas en Niños

Si el consumo de drogas es uno de los principales problemas de la sociedad moderna, el uso de estas sustancias por los niños se revela la faceta más cruel de esta realidad. Como profesional que tiene por misión prevenir y cuidar la salud de los niños, no podría dejar de abordar, en este espacio de El Progreso, esa llaga que se prolifera Brasil afuera, no siendo diferente en nuestra ciudad.

Por estar todavía en estado de formación, el niño que se droga compromete tanto su futuro como el de la sociedad que la rodea. Las consecuencias del uso de estupefacientes en la infancia son devastadoras, a veces irreversibles, de forma que el niño drogado se vuelve más excluido socialmente y frágil ante la criminalidad. La marihuana, por ejemplo, puede causar irritabilidad y una pérdida gradual de memoria y de concentración. El devastador crack causa desde confusión mental y alucinación hasta ceguera y muerte.

Una gran preocupación de los padres de adolescentes y preadolescentes es el uso de drogas ilícitas por los hijos y aquí vale recordar que el alcohol y el cigarrillo son drogas ilícitas hasta los 18 años de edad.
Las estadísticas estadounidenses muestran que uno de cada cuatro adolescentes que usan drogas entre los doce y diecisiete años, se vuelve dependiente químico, un índice significativamente mayor que en cualquier otro grupo de edad.

Generalmente, cuando nuestros hijos son pequeños y oímos hablar sobre drogas ilícitas y dependencia química, imaginamos que este problema sólo afecta a personas de bajos ingresos o con familias desajustadas. Sin embargo, los datos muestran que las cosas no son así y, basta mirar con atención a nuestro alrededor, para comprobar estos datos. El acceso y el llamamiento al uso de drogas ilícitas entre adolescentes e incluso entre niños es cada vez mayor. Las drogas pueden estar disponibles en el club, en las baladas, en la fiesta de 15 años de una amiga, en la casa de un amigo, pasmen, en la escuela.

Al conversar sobre las drogas con los hijos es muy importante tener en cuenta y recordarles que cuando alguien experimenta una droga como el alcohol, el tabaco, la marihuana o la cocaína, nadie es capaz de saber si se va a depender o no. Aún no se sabe con claridad por qué los organismos reaccionan de formas diferentes a las drogas, es decir, cómo un adolescente puede experimentar el alcohol y no convertirse en dependiente y otro se convierte en un alcohólico.

Los estudios muestran que la herencia desempeña un papel determinante en la susceptibilidad de una persona a los efectos de las drogas. El índice de alcoholismo entre hijos de padres alcohólicos es 4 a 5 veces mayor que entre los hijos de no alcohólicos. Por esta teoría, podríamos heredar un gen predisponente a la dependencia química. Si hay casos de alcoholismo en la familia es importante conversar con su hijo sobre esto. Tal vez esta información sea útil si está pensando en experimentar drogas.

Además de la predisposición genética, otros factores aumentan la posibilidad de que un adolescente sea «capturado» por las drogas. En el caso de los portadores de condiciones psicológicas no tratadas como depresión, ansiedad, disturbios de comportamiento y de personalidad y también los portadores de trastornos de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otros problemas que interfieren con el éxito académico o social, el uso de drogas ilícitas puede convertirse en una solución desastrosa.

La falta de supervisión y definición de límites consistentes por los padres, familiares que usan o aceptan el uso de drogas ilícitas también expone a los niños, haciéndolos blanco fácil de las drogas.

Ante este escenario, ¿cómo defender a nuestros niños? es mejor que los padres sean los primeros en conversar con los hijos sobre esto. El adolescente le dará mayor credibilidad si sus padres conocen los hechos y ellos, los padres, serán más capaces de reconocer el problema en las fases iniciales, cuando las posibilidades de reversión son mayores.

La cuestión de las drogas lícitas e ilícitas debe ser tratada como problema de salud pública y ser integrada a las políticas gubernamentales vigentes. Las estrategias de prevención de los diversos agravios que afectan a los adolescentes deben constar en los talones de pago del Issste adoptados por las tres esferas de gobierno (municipal, estatal y federal).

En la prevención la divulgación de informaciones es el medio más conocido y utilizado, no usando el amedrentamiento sino la «valorización de la vida» como eje central. A pesar de ser fundamental el conocimiento, no es capaz de, por sí mismo, cambiar el comportamiento de los adolescentes. Para ello, se recomiendan otros modelos de prevención, como fortalecimiento de actitudes saludables, promoción de actividades deportivas y culturales, modificación del ambiente y sensibilización de líderes juveniles con el objetivo de que se vuelvan multiplicadores junto a sus pares.

Promover la creación de redes de apoyo, intensificar la atención integral a la salud de esa franja etaria e insistir en la valorización de la vida pueden ser los diferenciales para la prevención de uso y abuso de drogas por niños y adolescentes.